Recordando y enseñando nuestra fe

Deuteronomio 6:1-23

Si queremos tener una familia ejemplar, necesitamos recordar y enseñar algunos detalles:
  1. ¿Qué necesitamos enseñar a nuestras familias para que lo recuerden? Dios dijo a Israel que se enseñara y recordara en todo hogar que:
    • Dios es uno y que no debe tenerse otros dioses delante de Él.
    • Dios los sacó de la esclavitud.
    • Dios les dio bendiciones que no merecían.
      • Israel debía corresponder a tanta bendición recibida: Amando a Dios con todo su corazón, alma, mente y cuerpo.
      • Obedeciendo y poniendo en práctica sus mandamientos y decretos
      • No tomar el nombre de Dios a la ligera o en vano.
    • Si Dios NO es prioridad en nuestras vidas cabe la posibilidad de preparar un escenario de fracaso a nuestra familia.   
    • Maneras para alejar a sus hijos de la iglesia o no hacer la iglesia atractiva a los hijos:
      • Programe eventos familiares o personales en conflicto con los cultos de la iglesia.
      • No se acerque a nadie de la iglesia. Evite desarrollar relaciones con otros cristianos.
      • Vea su reloj a menudo durante los cultos y quéjese cuando los cultos se alarguen un poco.
      • Diezme y dé  su apoyo financiero para proyectos de la  iglesia con la misma alegría con la que paga sus impuestos (taxes).
      • Haga todo lo que pueda para asegurarse que sus hijos y usted vengan tarde a la iglesia.
      • Traiga a su familia a la iglesia sólo cuando no tenga nada mejor que hacer.
      • No se ofrezca para ayudar en nada ni adquiera compromiso alguno con la iglesia.
      • Cambie de iglesia cada cierto tiempo o deje de venir a la iglesia por cualquier excusa.
      • Recuerde a sus hijos a menudo sobre los defectos  de los líderes y señale los errores que se cometen.
      • No permita que la iglesia ni  la Palabra de Dios ejerzan influencia alguna en su vida.
      • No enseñar a los hijos cuando pequeños a venir a la iglesia y a buscar a Jesús garantiza grandes problemas
  2. Dios promete que si Él es primero en nuestra familia, Él nos bendecirá.
    • Juan 16:33 Jesús dijo:”…en el mundo tendréis aflicción (problemas); pero, confiad en mí, YO he venido al mundo.  
    • Si decidimos poner a Dios primero en nuestra vida familiar, Dios promote las siguientes bendiciones:
      • Comeremos y nos saciaremos, nos satisfaremos. (v.11)
      • Todo nos saldrá bien (v.18)
      • Dios tratará con nuestros enemigos y se encargará de ellos. (v.19).
      • Tendremos prosperidad (v.24)
      • Recibiremos justicia. (v.25) Salmo 37:5-6
  3. Estructuremos nuestra familia con Dios en primer lugar poniendo en práctica nuestra fe. (v.7)
    • Nuestros hijos NO deben ver nuestra fe en acción solamente una vez a la semana.
    • Nuestros hijos necesitan saber cuánto amamos a Dios.
    • Padres: su fe tiene que ser real para que su familia lo note. Sino, su “fe” será descrita con una palabra: hipocresía.
    • ¿Cómo hago para tener una fe activa y real para mi familia?: Siendo fiel en los pasos básicos:
      • Asistencia con regularidad a la iglesia.
      • Leer la biblia y meditar en ella, solo y con ellos.
      • Orar solo y con la familia.
      • Observar la cena del Señor en la iglesia.
        1. 1 Corintios 11:26 Porque cada vez que comen este pan y beben de esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que él venga. (Memorial)
    • El hombre es más hombre ante su familia cuando está de rodillas ante Dios.
    • Como padres debemos compartir nuestra fe deliberadamente e intencionalmente. (v.7)
      • Dígales que ellos (sus hijos) son una manera como Dios le ha bendecido a usted.
      • Lleve a sus hijos a comer y ore junto con ellos en acción de gracias.
      • Lea la biblia con ellos.
      • Cuénteles historias sobre los cambios que Dios ha hecho en su vida. (2-3)

*Cada piedra en esta narración representa un testimonio o monumento de cada milagro hecho en nuestras vidas.

*Es imperativo, urgente recordar que debemos compartir nuestra fe con nuestros hijos.

Jesús nos recuerda sus palabras: “Yo estaré con vosotros todos los días…” “He aquí, yo vengo pronto.” Mateo 28:20; Apocalipsis 22:12