Fin del Mundo (Parte 3)


El principio de la gran tribulación (VIDEO)

Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación (maldades y pecados de abuso de autoridad, injusticia), y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador. Daniel 9:24-27

La gran tribulación comenzará después del arrebatamiento de la iglesia y el rapto será inesperado y sin aviso. (1 Tesalonicenses 4:13-17). Hoy día, y en tiempos pasados, en las iglesias tenemos personas que no han hecho una entrega genuina y personal con Jesús. En Daniel 9:24-27 hay una detallada y completa profecía a cerca de la fecha en la que regresara el Mesías a la Tierra con el establecimiento del nuevo pacto. Debido a esto habrá consecuencias y eventos que necesitamos conocer. Todas estas consecuencias y eventos ocurren antes de la venida de Jesús y después del arrebatamiento cuando Jesús vendrá con Su Iglesia. Recuerde que Jesús viene primero por su Iglesia, nos lleva con Él y después regresa con Su Iglesia. Somos privilegiados los creyentes en Cristo, amados. Esto no es cuestión de religión, es cuestión de una fe viva en un Cristo vivo.

En Daniel 9:24 leemos seis tareas que el Mesías haría al cumplirse las 70 semanas anunciadas por el profeta (24):

  1. Terminar la prevaricación (abuso de autoridad).
  2. Poner fin al pecado.
  3. Expiar la iniquidad.
  4. Traer la justicia perdurable.
  5. Sellar la visión y la profecía.
  6. Ungir al Santo de los santos.

Al estudiar el Nuevo Testamento observamos que al terminar Jesús su ministerio en la Tierra cumplió al menos una parte de las profecías en Daniel: expió todos los pecados, trajo justicia perdurable y reconcilio con Dios.

En Colosenses 1:19-20 leemos que “por cuanto agradó al Padre que en él (Jesús) habitase toda plenitud, y por medio de él (Jesús) reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.” La Escritura es clara: sin derramamiento de sangre no hay perdón de pecados. Cuando Jesús regrese a la Tierra antes del fin del mundo va a cumplir estas tres profecías en su totalidad y las tres siguientes.

Y nos surge la pregunta ¿Cuándo va a ocurrir esto? El versículo 25 de Daniel 9 nos da a entender cuando ocurre. Habrá 7 semanas y 62 semanas, se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Siguiendo el principio de otras profecías bíblicas a menudo un día representa un año en la Escritura. Las 70 semanas simbolizan un total de 490 años (70 x 7 días). En la Biblia encontramos pasajes donde podemos encontrar este principio:

En Ezequiel 4:4-6 dice: “Y tú te acostarás sobre tu lado izquierdo y pondrás sobre él la maldad de la casa de Israel. El número de los días que duermas sobre él, llevarás sobre ti la maldad de ellos. Yo te he dado los años de su maldad por el número de los días, trescientos noventa días; y así llevarás tú la maldad de la casa de Israel. Cumplidos éstos, te acostarás sobre tu lado derecho segunda vez, y llevarás la maldad de la casa de Judá cuarenta días; día por año, día por año te lo he dado.

Números 14:33-34 dice “Y vuestros hijos andarán pastoreando en el desierto cuarenta años, y ellos llevarán vuestras rebeldías, hasta que vuestros cuerpos sean consumidos en el desierto.  Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día; y conoceréis mi castigo.”

La división de las 70 semanas que habla Daniel en los versículos 25 y 27 se desglosan así: 7 semanas que son iguales a 49 años; 62 semanas iguales a 434 años y, una semana igual a 7 años. El inicio de las 70 semanas de Daniel estaría marcado por “la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén”. Esto ocurre bajo el imperio del rey Artajerjes y ocurrió en su cuarto año como rey, 457 años antes de Cristo. Artajerjes publicó un decreto en ese tiempo permitiendo que Esdras, profeta de Dios, regresara a Jerusalén y terminara de construir la ciudad (Esdras 7:6-10; 9:9). Aquí tenemos un detalle. Si tomamos el año 457 antes de Cristo como referencia, y a pesar de los obstáculos puestos por los enemigos, los judíos que habían regresado a Jerusalén lograron completar las tareas propuestas de las primeras 7 semanas. O sea, un día por cada año que es igual a 49 años (450 a 408 años antes del Señor Jesús). Según el profeta, el Mesías habría de venir a la Tierra 62 semanas después de esta fecha, o sea 434 años. Esto coincide con el año 27 después de Cristo, en que Jesús fue bautizado y comenzó su ministerio como el Mesías. Luego en el versículo 26 Daniel profetiza la muerte de Jesús una vez se hubieran cumplido las siguientes 62 semanas, que contando las primeras 7 suman un total de 69.

Ordenando la profecía de las 70 semanas de Daniel 9 en el versículo 26 dice “y después de las 62 semanas se quitará la vida al Mesías y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la cuidad y el santuario y su fin será con inundación y hasta el fin de la guerra duraran las devastaciones.” Habla de un príncipe malvado que va a destruir Jerusalén y el santuario de los judíos donde se ofrecieron los sacrificios. Pero más adelante en el versículo 27 “por otra semana confirmará el pacto con muchos”. La frase “por otra semana confirmará el pacto con muchos”, es una profecía acerca del Mesías. Sobre el versículo 26 los comentaristas señalan que el príncipe malvado mencionado en el “Tanak”, la versión judía de la Biblia, es el “desolador” del versículo 27 pero NO sería una persona sino la causa de la desolación que habría de ocurrir en el lugar santo. Si leemos en versículo 27 dice “Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.” El malvado, concertara con muchos una alianza firme durante una semana, pero a media semana, va a cesar el sacrificio y en el ala del templo estará la abominación.

Hay que tener en cuenta que los versículos 26 y 27 fueron escritos siguiendo un patrón de alternancia que es común en el idioma hebreo. En el versículo 26, por ejemplo, la primera parte se refiere al Mesías y la segunda habla del príncipe malvado. En el versículo 27 se habla primero del malvado y luego del Mesías. “Confirmará el pacto” se traduce en hebreo como “concertará con muchos una firme alianza”, y la palabra hebrea traducida como “concertar” es “gabar”, que significa “ser sólido, enmendar algo roto, afirmar…fortalecer, reforzar, fortificar”. [Diccionario hebreo y caldeo del Antiguo Testamento]. En otras palabras, cuando habla de que el Mesías vendrá a confirmar el pacto se refiere al Nuevo Pacto bajo el cual estamos usted y yo. Pacto que existía en la mente de Dios y fue fortalecido, reconfirmado completamente por el Señor Jesús. En el Evangelio según Mateo en los capítulos del 5 al 7 Jesús enfatiza los 10 Mandamientos pero también enfatiza la ley nueva que queda fortalecida al cumplir el pacto. Y esto lo cumplió Jesús durante 3 años y medios antes de ser sacrificado. “El Mesías hará cesar el sacrificio y la ofrenda” (Daniel 9:27). Jesús invalido, Él cumplió por completo los sacrificios levíticos con su muerte cuando fue crucificado.

En el Antiguo Testamento se sacrificaban animales inocentes. Con la sangre se limpiaban simbólicamente los pecados de las personas. Esto simbolizaba, en el futuro, el sacrificio de Jesús por el perdón de pecados. En un principio se sacrificaba un cordero por cada persona. Luego, a la salida de Egipto, se sacrificaba un cordero por familia. Ya en el desierto estos actos de sacrificio vuelven a cambiar y es un cordero sacrificado por toda la nación. Y cuando aparece Jesús en Juan 1:29 nos dice que “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del MUNDO.” Dios sigue un orden simplemente extraordinario. Los judíos siguieron realizando sacrificios hasta que el templo fue destruido en el año 70 después de Cristo. El sacrificio de Jesús no cuenta para los que no quieren nada con Jesús. Igual para los judíos que no quieren nada con Él.

El libro de Hebreos fue escrito, entre otros temas importantes, para hacer entender que el sacrificio de Jesús era lo único que se necesitaba para el perdón de pecados. Con Cristo quedó eliminado el sistema expiatorio del pasado. Hebreos 10:14-18 dice “porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.” Una sola ofrenda, un solo sacrificio, una sola crucifixión, un solo derramamiento de sangre Jesús hizo perfectos para siempre a los santificados.” Cuando recibimos a Jesús Él nos purifica, limpia, borra y desaparece los pecados de ayer, de hoy y del futuro. Por eso la salvación del alma no puede perderse, el perdón es absoluto en la cruz del calvario. A nosotros los bautistas nos cargan con esta doctrina para arriba y para abajo. Nos dicen que el ser humano entonces puede pecar y hacer lo que bien le parezca porque todos sus pecados le fueron perdonados. Nosotros no enseñamos eso. En Hebreos 12 dice que Dios al que adopta por hijo lo disciplina. Una vez Dios nos acepta como hijos, siempre hijos. Y como hijos suyos nos disciplinan. En Hebreos 10:15-17 continua diciendo “Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: Este es el pacto que haré con ellos. Después de aquellos días, dice el Señor: pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré,  (AL RECIBIR A JESUS EL SELLO DEL Espíritu Santo) añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.  En Miqueas 7:19 vemos que “Tendrá otra vez compasión de nosotros, perdonará nuestras culpas y arrojará todos nuestros pecados a las oscuras profundidades del mar.Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado. Con la muerte de Jesús quedaron excluidos todos los sacrificios. Él pagó todo lo que había de ser pagados por nosotros. Su sangre hizo desaparecer nuestros pecados.

Otra de las profecías en Daniel 9:26-27 dice el Mesías moriría luego que fueran cumplidas 69 semanas, o sea, las primeras 7 semanas más las 62 posteriores. La última semana profética, o sea, los últimos 7 años comienzan con el inicio del ministerio de Jesús. Un dato hermoso es que dice que el Mesías muere a mitad precisamente de la semana profética. ¿Cuándo sucederá esto? ¿Cuándo se cumplirá en su totalidad la profecía de Daniel?

La profecía de las 70 semanas de Daniel no tiene respuesta. Ahora bien, recuerde esto, La Biblia si habla de un periodo que durará 7 años que se conocen como la Gran Tribulación, y cada mitad tiene 3 años y medios. Después del arrebatamiento de la iglesia por Jesús, ocurrirá la gran tribulación. Luego del arrebatamiento se manifestara la bestia, el falso profeta, se manifiesta el anti-cristo. Mateo 24:15-22 dice “Así que cuando ustedes vean que “la abominación que causa destrucción” de que habló el profeta Daniel, está en el Lugar Santo (quien lee esto que lo entienda), entonces los que estén en Judea, que huyan inmediatamente hacia las montañas. El que esté en el techo de su casa, que no baje para sacar sus cosas. El que esté trabajando en el campo, que no regrese por su ropa. ¡Pobres de las mujeres embarazadas y también de las que tengan bebé en esos días!  Oren para que no les toque huir en invierno ni en día de descanso. Esos días serán terribles, tiempos difíciles como no los ha habido desde el principio del mundo ni los habrá jamás. Si Dios no hubiera decidido acortar esos días, nadie sobreviviría. Pero los acortó para ayudar al pueblo que ha elegido.” (PDPT).

Sobre la tribulación Daniel 12: 1 nos dice “Será una época de muchas dificultades y angustias, la peor que haya sucedido desde que apareció la nación sobre la tierra. Pero en ese momento, todos los de tu pueblo cuyos nombres estén escritos en el libro se salvarán.” Los salvos no tenemos que preocuparnos por este periodo. En Apocalipsis 3:10 nos da la esperanza: “Tú obedeciste mi mandato de resistir pacientemente, por eso te protegeré del tiempo de sufrimiento que vendrá sobre todo el mundo para poner a prueba a los habitantes de la Tierra.”

Recordemos que todas las profecías bíblicas se han ido cumpliendo una por una. ¿Está tu nombre escrito en el Libro de La Vida? ¿Cuántas veces nace un cristiano? En Juan 3 Jesús hablando a Nicodemo: “De cierto de cierto te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios.” Nacemos dos veces: un nacimiento físico (de la madre) y el segundo nacimiento es el espiritual por medio del cual somos sellados por el Espíritu Santo. Y ¿Cuántas veces morimos? UNA, la muerte física. La segunda muerte los creyentes en Cristo no la veremos jamás. Los cristianos nacemos dos y morimos una. Los que no quieren a Jesús nacen una vez pero morirán dos veces. Demos gracias a Dios que nos ha llamado a su luz admirable.