Venciendo La Lujuria y Pornografía.

Por Rigoberto Galvez

 

Entendiendo la diferencia entre deseo, necesidad y vicio.

 

Como todo tipo de adicción, la pornografía es algo que afecta el subconsciente, y la fibra de todo ser que padece de esta deficiencia espiritual. Y como todo, siempre existirán bases para justificar dichos puntos débiles.

A simple vista la pornografía “no es un problema”, pues la víctima, cree que puede controlarlo, sin embargo, esta adicción se convierte en algo más grande que la misma fuerza de voluntad. Especialmente cuando va acompañada de una necesidad.

La necesidad es una de las razones principales que desarrollan el problema, y una causa para sumergirse en el mundo de la pornografía. Es comprensible que los hombres (al igual que algunas mujeres) tengan esa necesidad y que la pornografía alivia esta urgencia, al menos temporalmente y sobre la superficie.

La pornografía nunca puede satisfacer, porque sexo no es lo que el adicto busca. Muy profundo existe una razón superior o mayor al problema. Porque alejado de una necesidad física, existe también una conducta y un comportamiento. Hay un fruto prohibido mezclado con pensamientos negativos, con sentimientos inadecuados y una serie de comportamientos obscuros.

Desde el punto de vista espiritual existe una especie de rebeldía e irreverencia hacia Dios, puesto que el (o la) lujurioso(a), no acepta la corrección o la guía del Espíritu Santo.

 

¿PARA COMENZAR, QUE ES PORNOGRAFIA?

Existe una línea bastante angosta entre los que es el nombre y la acción que capta la atención. Definitivamente NO necesariamente es desnudez, (en tiempos colonials, muchas Fuentes de erotismo provenian de material impreso, disfrazado como obras literarias) o un grado o nivel especifico de cuanto contenido sexual puede poseer o describir un tipo de material. En la actualidad existen trillones de materiales que pueden ser considerados como contenido explicito, creados con el propósito de estimular sentimientos y pensamientos eróticos. Como sinónimos la pornografía y sus derivados dentro de la industria “adulta”, pueden incluir revistas, películas, imágenes, objetos, libros y en la era informática, el internet.

 

¿PARA LOS CREYENTES CUALES SON LOS PUNTOS FUNDAMENTALES BIBLICOS EN CONTRA DEL “PORNO”?

Para comenzar, lo que Dios creo, para ser empleado entre dos seres que se aman bajo el sagrado voto de matrimonio, satanás lo torció y pervirtió, creando un mundo alterno de lujuria, perversidad, adulterio, fornicación, masturbación, homosexualismo, bisexual ismo, violaciones, sodomizo y bestialismo.

La pornografía es el inicio a un camino cuesta abajo y desliz oso hacia la corrupción y la inmoralidad. (“Hablo en términos humanos, por causa de la debilidad de vuestra carne. Porque de la manera que presentasteis vuestros miembros como esclavos a la impureza y a la iniquidad, para iniquidad, así ahora presentad vuestros miembros como esclavos a la justicia, para santificación”. )

La naturaleza adictiva de la pornografía es algo muy bien documentado en el mundo secular, y es comparada a la adicción a las drogas, ya que el cerebro experimenta un neurotransmisor que produce el éxtasis o el placer de un orgasmo. Todo esto induce y arrastra a la persona más y más a deviaciones que degeneran la sanidad de una relación sexual, sea en presente o futuro, por medio de los deseos enfermizos e impíos (malévolos).

Todo ser Cristiano es afectado por medio de los tres pecados principales que operan en contra del espíritu. Siendo “16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.”  (1 Juan 2:16). La pornografía indudablemente nos causa a los deseos carnales, obviamente a los deseos de los ojos y claramente nos califica a desear la vanagloria de la vida, por medio de deseos y fantasías inalcanzables.

Aparte de ser sumamente adictiva se convierte en una afición destructiva, porque contamina lo bueno que existe en el cristianismo, (“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Filipenses 4:8)

 

Nos aleja de tener control sobre nuestro propio cuerpo y trabaja en contra de nosotros mismos, al punto que es el adversario el que nos hace obrar en nuestra contra. (“Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.” 1 Corintios 6:12) (“Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció.” 2 Pedro 2:19)

Fundamentalmente hablando, la lujuria de otras personas en nuestras mentes, cual es la esencia de la pornografía, es ofensiva a Dios. (“Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.” Mateo 5:28) Y cuando la persona continua en su devoción habitual al porno, se caracteriza en una rutina que continua pecando, sin buscar ayuda o hacer algo para detener este deseo a seguir buscando el placer imaginario que produce.

Todo aquel que sabiendo sigue obrando mal, por ser un “pecado inofensivo” que no “molesta a nadie” y que “suple las necesidades” físicas o emocionales, con su conducta demuestra que aunque haya hecho una profesión de fe, pero al continuar en constante reprobación hacia el Señor, cabe la posibilidad que esa persona no sea salva. (“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,” 1 Corintios 6:9)

Es o sería muy triste ver que todo el trabajo, el amor o temor a Dios sea disipado por un incontrolable mal habito. Pensando que “quizás” Dios no vería este pequeño pecado.

Si este escrito alcanza a alguien que desee ser liberado de este problema, Dios puede dar la victoria, siempre y cuando existe un deseo genuino de agradar a Dios y escapar la inmundicia y contaminación mundana.

Es menester la mecánica y los efectos en nuestro cerebro, que causa la pornografía, y el erotismo creando un espejismo y una falsa realidad de amor y belleza. Esta adicción empaña la habilidad de pensar con rectitud, dándole rienda suelta a una extensa variedad de fantasías y deseos carnales.

Alejado de los efectos personales, se encuentran efectos sociales y conyugales ya que la pornografía promueve infidelidad en el hogar y una serie de trastornos sexuales. También promueve la objetificacion de la pareja, disminuyendo el aprecio hacia su persona por medio de reducir su belleza, a base de la comparación con trabajadores de la industria pornográfica.

En el matrimonio se convierte en un factor ponzoñoso, al contemplar un contraste que viola los votos que incluyen “en las buenas y en las malas” designados por Dios para mantener una relación saludable sin intereses o influencias externas. Cuando se acaba la fantasía y la obsesión, la realidad cae con peso sobre la relación creando una receta para un desastre matrimonial.

 

Si sospechas que has sido captivo de la Pornografía o Masturbación. He aquí los pasos a seguir para ser liberado de una vez por siempre.

  1. Confesar tu pecado en contra de Dios (1 Juan 1:9)
  2. Pedir que Dios, limpie, renueve y transforme tu mente (Romanos 12:2)
  3. Pedirle a Dios que llene tu mente (Filipenses 4:8)
  4. Aprender a controlar las urgencias de la carne y separarse para Dios (1 Tes 4:3-4)
  5. Entender el verdadero significado del sexo conyugal (1 Corintios 7:1-5)
  6. Saber que si se camina en el espíritu, no se caerá en los deseos de la carne (Galatas 5:16)
  7. Tomar medidas para prevenir recaer, bloqueando todo material pornográfico. Encontrando a un ser Cristiano para mantenerse responsable.

La siguiente es una oración, como una simple guía.

“Amado Padre, gracias por haber enviado a tu hijo Jesús a sufrir por mis pecados y mis impurezas, por haber muerto en la cruz y haber resucitado al tercer día, para asegurar una vida en el paraíso. Comprendo que el nombre que esta sobre todo nombre, nuestro Señor Jesucristo llevo mis cargas, para librarme de toda potestad, incluyendo mis malos hábitos. Gracias por librarme de las cadenas de la pornografía y la lujuria para así poder recibir mi verdadera identidad como hijo de Dios. Compartiendo Su pureza, Su Victoria, en el nombre de Jesús. Amen”